7 tips de la fotografía gastronómica que puse a prueba en un recorrido de tapas

Tapa Tartaleta Pynk, La Casa de las Tostas

Cada vez me siento más motivada a explorar la fotografía gastronómica. Si bien, lo que normalmente hacemos los fotógrafos dedicados a la gastronomía es ir a los restaurantes y producir cada foto, a veces también me gusta poner a prueba mis conocimientos de “food styling” cuando las condiciones son totalmente diferentes, por ejemplo: un recorrido de tapas. En esta ocasión mi reto tuvo además otro componente: se trataba de pequeños platillos servidos en diferentes restaurantes con influencias gastronómicas distintas. Asifué cómo invertimos un domingo en un festival que hacen todos los años en uno de los barrios más multiculturales de Madrid: Lavapies que han llamado “Tapapiés”. Esta ocasión usé 7 trucos que no suelen fallar en la fotografía de platos:

Tapa La Manoli, de La Fombera

1. Luz natural. Aunque el festival tiene un ambientazo impresionante por la noche, tengo que decir que la comida agradece cuando usamos luz natural para las fotos. Cuando hago fotos en restaurantes en Madrid, usualmente comenzamos muy temprano, primero por todas las cosas que necesitamos instalar, pero también porque podemos aprovechar mucho más la luz. Por fortuna, en Madrid tenemos una luz preciosa y poquísimos días nublados, aunque si los hemos tenido y han coincidido con los días de sesiones pero contrario a lo que solemos imaginar puede ser súper positivo, es como tener un estudio gigante con un grandioso difusor así que también te animo a leer mis apuntes sobre fotografía gastronómica cuando hay nubes.

El día del recorrido de tapas no sólo estaba súper soleado sino que además fuimos rozando el atardecer y tuvimos una luz muy linda, además, dadas las condiciones del festival, no se veía nada raro que sacáramos los platos a la calle. Así que mi truco infalible en la fotografía de platos es dejar que se bañen de luz natural, especialmente en las horas de poca incidencia de sol. Y aunque parezca obvio, y a veces el cliente quiera que sus platos aparezcan con el fondo de una parte específica de su restaurante, como por ejemplo el “reservado”, crucemos los dedos porque ese rincón también tenga una ventana cerca que nos regale un poco de luz natural. Si no lo tenemos pues tengo algunos trucos para imitar la luz natural en la fotografía gastronómica.

Tapa Thiebou Guinar, de África Fusión

2. Ángulo. La fotografía gastronómica centrada en los platos no busca captar un instante, con lo cual nos ofrece la enorme posibilidad de ser nosotros los que nos movamos. Cuando hago fotos en restaurantes busco que sean en los horarios en los que esté el mejor número de personal y sin clientes claro, de esta manera podemos movernos por el local hasta que demos con el mejor ángulo que en ocasiones no suele coincidir en todos los platos. Además, que para algunos dueños de restaurantes les resulta aburrido tener todos los platos con el mismo fondo, no obstante a otros no, de hecho, algunos les gusta las fotos con el mismo fondo, por ejemplo en uno donde aparezca el nombre del local o con su carta y el logo visibles porque les facilita enormemente en el momento de compartirlo en redes sociales. En este recorrido probamos diferentes ángulos hasta que dimos con el más idóneo y en algunas ocasiones como en esta tapa con aires africanos desde arriba”.

3. Elemento humano. Si bien en la fotografía gastronómica abundan los ejemplos de los platos como el “gran personaje” mi experiencia fotografiando platos en Madrid una ciudad en la que la comida es una gran excusa para juntarnos con los amigos. Algunos restaurantes me piden que fotografíe sus platos en una primera entrega, en la fase en la que se presenta una nueva carta por ejemplo, pero también agradecen tener fotos en las que esté presente el elemento humano aunque sea muy leve, esto creo que le da “vida a las fotos”, genera una idea del ambiente que se crea alrededor de la mesa y en algunos casos, nos da la medida exacta de la porciones. En nuestro recorrido de tapas pudimos comprobar que algunos platos parecían muchos más grandes que cuando los fotografiamos tomados por el comensal. Mi consejo para los dueños de los restaurantes es que deben tener esto en cuenta para no generar falsas expectativas con las fotos de su oferta gastronómica.

4. Personaje. En ocasiones los que nos dedicamos a la fotografía gastronómica nos solemos centrar demasiado en los platos y cada vez más vemos una tendencia a fotografiar a las personas que hacen posible que la gastronomía sea hoy un “objeto de ocio”. Los libros de recetas de muchos lugares del mundo, que en ocasiones uso como referencia para mi trabajo en Madrid, me han enseñado que el retrato del camarero, del que vende en la calle y por su puesto: del cocinero nos cuenta una historia muy atractiva y que sienta muy bien involucrar. Además, les confieso que cuando estoy en un restaurante haciendo fotos y el personal sabe que también será parte de la sesión una vez superada la vergüenza inicial- se crea un ambiente mucho más cálido.

Tapa Crep con algondigas, Majo's Food

5.Composición. Las fotos de platos que no podemos intervenir representan un reto interesante en cuanto a la composición dado que tenemos que trabajar con los elementos mínimos, no hay posibilidad de “cambiar una cucharita por una más pequeña” o “colocar la salsa en un envase de otro color” que son algunos de mis trucos de la fotografía gastronómica que no fallan Pero aún cuando tengamos esas condiciones, podemos hacer una composición que se traduzca en platos apetecibles y por supuesto, en más visitas a los locales. A veces la composición más simple puede resultar muy atractiva. Aunque resulte increíble basta con sólo colocar dos elementos juntos o con cambiar ligeramente algunos ingredientes como “subir unas hojitas” o presionar ligeramente un pan antes (para que nos de idea de que está crujiente), puede ayudar mucho. Tratar de componer en el food styling se convierte en un vicio al punto que los que nos dedicamos a esto lo incorporamos a nuestra vida y hasta el desayuno solitario se convierte en una mini sesión. Aunque tus amigos te vean al principio como loco, la fotografía gastronómica es una pasión de muchos, incluso el menos “instagramer” en algún momento ha sentido la sensación de hacer una foto a los que se come, así que seguro con el tiempo te tendrán paciencia.

Tapa Minihamburguesa de pollo al curry, Achuri

6. Ambiente. Las nuevas tendencias de la fotografía culinaria están muy centradas en el ambiente, los mercados populares del planeta han sido lanzados al estrellato en la enorme cantidad de libros de cocina que se han popularizados recientemente. Así que contextualizar mis fotos ha sido un reto que me supone entender la ciudad en la que trabajo. Además, a mis clientes, les suelo sugerir que los platos se fotografíen haciendo un guiño también al clima de cada estación. Si bien hay platos que hablan por sí solos como “una caipirinha” para el verano o una fondue para el invierno, es divertido mostrar el “otoño” o la “primavera” en su comunicación visual. El fondo aunque esté absolutamente desenfocado puede ser un elemento muy importante en la fotos de platos dando mayor énfasis en ellos.

Tapa Ricuras de Otoño, El Rincón Guay

7. Llevarte a un amigo. Usualmente las sesiones de fotos a restaurantes en Madrid vamos al menos dos personas, mi productora y yo, para cuando salgo a experimentar con mi cámara también suelo llamar a algún amigo, si bien a veces es ideal aquel amigo o alumno que se esté iniciando, porque cada salida se convierte en un mini taller de fotografía gastronómica, invitar a un amigo que le guste comer es un truco infalible, pues si es cierto que en la medida en la que haya más platos no sólo podemos componer mejor, sino que cada uno representará un nuevo reto, a veces se nos termina el hambre antes de que las ganas de seguir fotografiando así que si tienes un amigo que le guste comer (un poco frío la mayoría de las veces) pero que pueda servirte de trípode, de modelo y que se pueda comer lo que a ti ya no te cabe, pues anímalo a acompañarte, además, la opinión del comensal que en el fondo es el cliente final de los restaurantes, no deja de ser la más importante y para los que trabajamos. La fotografía gastronómica busca enamorar a los comensales, invitar a que vengan a degustar los platos de los restaurantes, por eso te recomiendo mi post: no dejes que tu amigo o primo se encargue de las fotos de tu local.

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