Por qué tu primo no debe hacer las fotos de tu restaurante.

Al menos que tu primo sea el mejor fotógrafo gastronómico de tu ciudad, que un familiar asuma este rol te puede traer algunos problemas en tu negocio, desde mi experiencia como fotógrafa gastronómica en Madrid me atrevo darte al menos 10 razones por las que no debes dejar que tu primo te haga las fotos de tu restaurante:

1. Nunca te envió un presupuesto, después de una reunión familiar se pactó la primera sesión que te dijo que era gratis, porque “para qué pagarle a otro si me tienes a mí que te la hago gratis” entonces al menos de que hayas pedidos presupuestos varios fotógrafos no sabes cuál es el valor real de este trabajo (traducido en euros) con lo que estarías teniendo un recurso en tu empresa del que desconoces el valor y eso puede afectar la administración y la cuenta de resultados al final del año. Mi recomendación: aunque te las haga un primo o un amigo ten en cuenta el valor real de una sesión profesional de fotos gastronómicas.

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2. Te da vergüenza decirle que algo no te gustó. Esta es una de las peores partes, porque aunque no te haya gustado el resultado tendrás que darle algún uso a Las fotos de los platos que te ha hecho y pues nada peor que hacer concesiones con la identidad visual de tu marca. Las fotos gastronómicas son claves para la comunicación y promoción de tu local, si no puedes usarlas como un instrumento de venta o peor: usas unas que no van con la identidad de tu negocio, el costo será cada vez más alto.

3. No podrás exigirle tiempos de entrega. Si no es su trabajo tendrá que dejar lo que es importante para él para entregarte las fotos, retocarlas o planear una nueva sesión y eso siempre genera molestias a él y a ti pérdida de tiempo y dinero. Recuerda que si tu primo se ha comprado una cámara profesional probablemente sea porque querrá hacer viajes a menudo así que será difícil programar sesiones. La fotografía gastronómica está muy ligada a la temporalidad, así que no permitas que por ejemplo pierdas la oportunidad de promocionar tu menú de Halloween porque tu primo se ha ido con su cámara al Caribe.

4. Tu primo le gusta la fotografía, pero no es un profesional con lo cual tendrás mucho en riesgo en cada sesión. Ten en cuenta que para hacer una sesión tienes que dedicar al menos unas 4 horas, en las que seguro tendrás que contratar personal adicional porque la debes hacer en horarios fuera del servicio, además tendrás que tener mínimo unos 10 platos preparados (que en ocasiones nadie se come). Tu primo tiene una cámara, pero seguro no se ha leído el manual de instrucciones y pudieras perder todo el esfuerzo porque “se le tranca la cámara” (os juro que lo he visto) porque no sabe configurarla o porque “le aparece una luz que no sabe qué es”.

5. Tu primo no tiene un amigo fotógrafo, los fotógrafos gastronómicos somos competencia, pero también somos colegas, tu primo probablemente no tenga a un amigo que en el caso de que ocurra algo con su cámara lo pueda llamar, un fotógrafo profesional siempre tendrá un buen amigo que lo podrá auxiliar, tú primo no.

6. Con un fotógrafo profesional solo tú podrás autorizar el uso de las fotos para su promoción. Tu primo querrá presumir de sus fotos incluso aunque a ti no te hayan gustado así que puedes perder el control de la imagen de tu empresa.

Tu primo probablemente no habrá leído sobre la fotografía gastronómica, normalmente al menos que sea tu trabajo, no estará suscrito a las revistas más innovadoras del sector. Por eso tu primo no sabe cuáles son las claves más efectivas del “food styling” y por supuesto, no sabrá cuáles son las tendencias así que ahorrar el dinero podrá derivar en tener una imagen “viejuna” de tu restaurante.

7. Tu primo querrá algo a cambio de la sesión, a veces será una comida o peor puede creer que podrá comer siempre gratis en tu restaurante, parece una tontería pero en mi experiencia como fotógrafa gastronómica en Madrid he visto que esto puede generar no sólo pérdidas en tu negocio, sino también confusión entre tus empleados (qué no sabrán a quienes deben cobrar y a quien no) y además de malos entendidos laborales y familiares.

8. Tu primo no tiene muchos seguidores en las redes sociales vinculados con la restauración, un especialista en fotografía gastronómica suele ser seguido por periodistas del sector, influencers y blogueros, créeme que no será lo mismo que tú primo comparta el “backstage” de la sesión entre sus colegas que un fotógrafo profesional coloque en sus redes “nueva sesión con este nuevo cliente”.

9.Tu primo no podrá proyectar tu marca a largo plazo, un fotógrafo gastronómico sabe hacia dónde deberá ir la imagen de tu marca en el largo plazo, porque tú le has dejado saber cuáles son tus planes, cuánto quieres ganar y qué quieres conseguir. Ahorrar un poco de dinero en esa primera sesión te podrá hacer perder mucho más a futuro así que mi recomendación es que contrates siempre a un profesional y planeen juntos al menos 3 sesiones al año, que pueden coincidir con el cambio de carta y de pronto alguna más para campañas especiales como la navidad.

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